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miércoles, 6 de abril de 2016
Lippee - Canning
Anoche volvimos a ir a este Restaurante que ya lleva más de 12 años en esta zona donde la gran mayoría no pueden afianzarse y se ve un gran recambio. Si ante tal panorama, ellos están hace tantos años sin dudas se debe a que la comida que dan es muy buena y la atención también.
Tiene una decoración campestre, pero a la vez confortable que hace que uno se sienta cómodo, con bastante espacio entre mesa y mesa que da lugar a la intimidad no dejando de ser un restaurante familiar, ejemplo de esto es el gran pelotero que tienen en el sector infantil, que lo convierte en una excelente opción para quienes tienen niños.
Fuimos con mi esposo, la única mala fue que no tenían las empanadas de carne fritas que solemos pedir como entrada, Tuvimos que conformarnos con el quesito que traen con los cubiertos y la panera bastante completa.
De principales pedimos unos Raviolones de tinta de calamar rellenos de frutos de mar con crema de azafrán. Los raviolones eran excelentes tanto el gusto del relleno, como el punto de cocción de la masa y quedaban geniales con esa salsa, cada vez que pruebo la mezcla de crema y azafrán me arrepiento de usarla tan poco, es una combinación hermosa.
El otro principal que pedimos fueron unos tournedos de lomo a las 3 pimientas con papas a la crema, otro plato que fue excelente, carne bien cocida con una salsa muy sabrosa donde la pimienta le da un gusto único con una guarnición con la que el lomo y la pimienta se entienden a la perfección. Mezclar un pedacito de carne, salsa de pimienta, papita y crema es el símbolo de la felicidad.
Tienen una sección de carnes exóticas en el Menú que es para tener en cuenta donde incluyen Yacaré y Ranas.
Con 3 bebidas sin alcohol gastamos aproximadamente $275 por persona con propina incluida (Abril 2016).
Un lugar para volver y seguir disfrutando de sus platos.
Mariano Castex 1631 (Ruta 52), Canning, Ezeiza
En su página Web hay un mapita que explica perfecto como llegar!
http://www.lippee.com.ar/comollegar.html
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viernes, 27 de noviembre de 2015
Thierry Bistrot (Canning - Zona Sur PBA)
Tengo que reconocer que siempre en mi hogar hubo una gran influencia de comida Española e Italiana, supongo que como en la mayoría de las casas Argentinas, por lo que mi contacto con la comida Francesa comenzó de adulta y por elección propia.
Recuerdo el primer viaje que hicimos a Europa con mi esposo y como siempre mi mayor placer era pensar que íbamos a comer en cada destino y tengo que confesar que al que menos confianza le tenía era a Francia. Me deslumbraban los fiambres y mariscos Españoles, me enamoraba de cada foto de pastas y pizzas Italianas que veía, pero si pensaba en la comida Francesa pensaba más en la baguette y la pattiserie que en un plato de comida. Pero volví de ese viaje enamorada de la comida Francesa.
Luego de ese viaje, empecé a buscar restaurantes Franceses en Buenos Aires y a disfrutar de ellos. En su momento iba muy seguido a Bistró Verbena en Adrogué, que cerró hace unos meses y como salido de un cuento apareció Thierry Bistrot a unas cuadras de casa para saciar esa necesidad de comida Francesa.
Este restaurant Francés está atendido por su propio Chef Thierry Duflos, un chef Francés que se mudó a Argentina y puso su primer restaurant en Canning, a 35 km del Oblisco Al abrir su puerta, uno se traslada a Francia en un segundo, su decoración, la música, los cuadros, los olores y el acento de Thierry te hacen sentir en un hermoso Bistro Parisino. El mismo cocina y atiende las mesas donde se presenta y explica cada plato de la carta que si bien es muy corta, para mi gusto es muy buena. Tiene menos de 30 cubiertos, lo que lo hace muy intimo y personalizado.
Mientras decidíamos que pedir, nos trajeron unos pancitos caseros, ya hablé en otro casos del amor que siento cada vez que me traen panes caseros, ese mínimo acto hace que todo el resto me parezca mejor. Para acompañarlos nos trajeron una manteca salada que estaba riquísima. Como atención nos acercaron un shot de pimientos amarillos que también estaba muy bueno.
En este caso decidimos pedir el menú degustación, que consistía en 5 pasos, todos ellos deliciosos, realmente cada bocado que uno come es un festival para el paladar, donde se mezclan los sabores y las texturas, produciendo sensaciones indescriptibles.
El primero era una masa de hojaldre perfecta rellena con frutos de mar, crema y cebolla de verdeo. La habíamos comido la vez anterior que habíamos ido y la recordaba así. Es excelente. La combinación del hojaldre y los mariscos con la crema es felicidad pura.
El segundo plato era una tarta quiche de muzarella y rúcula con hojas verdes. Debo admitir que no soy muy amante de este tipo de tartas, pero que esta estaba espectacular, la esponjosidad de la misma era algo impresionante, muy bien condimentada.
El tercer plato eran unos langostinos sobre arroz con puerros y espinacas al curri. Acá es donde tengo la primer y única crítica, el arroz era un arroz japones, como el del Sushi y personalmente a mi este tipo de arroz salvo que esté empapado en salsa de soja no me gusta. Obviamente que es un tema de gustos de cada uno, pero a mi me hubiese gustado más con un risotto por ejemplo. Los langostinos estaban excelentes tanto su gusto como su cocción y el condimento utilizado le quedaba muy bien.
El último plato salado era un lomo con una compota de cebolla, unas papas darphin y unas zanahorias y chauchas. Los vegetales estaban muy bien cocidos y muy sabrosos La carne con la compota de cebolla estaba excelente.
Por último la degustación de postres con tres mini porciones, una mejor que la otra. Tarta de manzanas con la receta de la abuela del Chef, realmente muy rica, una creme brulee de te de cardamomo y una mousse helada de pomelo que estaba espectacular.
Este menú está $320 por persona (Diciembre 2015), las porciones de cada plato son bastante chicas y al ser tan rico, te dejan con ganas de querer más, pero al finalizar la comida la suma de cada plato hace que sea satisfactorio.
El menú lo modifican cada dos meses aproximadamente.
Es un lugar para volver a probar distintos platos que uno no está acostumbrado a comer todos los días y darle una fiesta de sabores y texturas al paladar.
Sargento Cabral 1962 - Canning (A 35 km del Obelisco)
sábado, 20 de junio de 2015
Ceviche (Canning)
La comida Peruana, fue otro de mis grandes descubrimientos
de los últimos años, recuerdo la primera vez que fui a un Restaurant Peruano y
pedimos una plancha de mariscos que estaba espectacular, todo condimentado con
ese aji amarillo que usan que le da a todo un gusto único.
Pasaron los años y fui probando distintos lugares y
distintos platos Peruanos, algunos me gustaron, otros no y algunos me
enamoraron como el plato de Mariscos al Fuego de Entre Mares.
Esta vez fuimos por primera vez al nuevo local de Ceviche en
Canning. Si bien el local es muchísimo más grande que el anterior, te da una
linda sensación de intimidad, la atención también es excelente y la comida es
buena. El precio bastante elevado para los lugares que acostumbramos ir y
recomendar, pero para una vez cada tanto, vale la pena. Lo bueno de esta
salida, es que éramos cinco personas, por lo que pudimos probar distintos
platos.
De recepción nos trajeron una bandeja muy coqueta, con unas
cucharitas de Ceviche Arequipeño que estaba muy rico y muy fresco, un maíz que
no era la gran cosa (bah era maíz) y unos bocaditos de salmón que estaban
ricos.
De principales mi esposo pidió una Cazuela de Langostinos,
que supuestamente venía servido en
plancha caliente, salmón rosado, pulpo, mejillón, langostino con arroz
al olivo y tinta de calamar, que en realidad vino en un plato que estaba tibio.
Se llamaba Cazuela de Langostinos y si traía uno o dos era mucho, algunos
camarones, apenas de pulpo, algunos mejillones, unas rabas y bastante arroz con
tinta de calamar. Un plato para no repetir en una futura visita.
Mi mamá pidió una trucha a la manteca con alcaparras y
almendras tostadas y un timbal de arroz que estaba muy sabroso y muy bien
condimentado.
Mi papá pidió un Maremoto, que eran langostinos envueltos en
láminas de lenguado, cubos de salmón rosado y callos de vieiras chilenos en
salsa de la pasión. Lejos fue el plato que más me gusto de la cena, era
perfecto por donde se lo mire. Bien condimentado. Si bien no se podía
distinguir que era lo que se estaba comiendo, era un gusto distinto a lo que
uno está acostumbrado y muy rico.
Mi sobrino pidió un lomo salteado con cebolla y tomate
acompañado de unas papas crocantes y arroz peruano, que estaba bastante frío e
incluso después de pedir que se lo calienten, quedo tibio. El gusto era normal,
pero bueno, yo no suelo esperar casi nada de un plato de carne en un lugar de
mariscos.
Yo me pedí un risotto de camarones, que realmente estaba muy
bueno, muy bien condimentado, excelente el punto de cocción del arroz y una
cantidad normal de camarones. Además fue el plato que en mejor punto de calor
llego a la mesa.
De postre pedimos una torta oreo que estaba muy buena, y
probamos el pisco que también estaba muy bueno.
Lo peor de la noche sin duda, es que en vez de botellita o
latita de gaseosa, te traen un vaso con gaseosa de máquina al mejor estilo Mc
Donald´s o Burguer King, que te la rellenan gratis una vez, pero la cobran a
precio de botellita.
Habiendo comido 5 platos principales, un postre, un pisco,
un vino Saint Felicien, tres gaseosas y un agua sin gas, gastamos
aproximadamente $250 por persona (Mayo 2015)
Es un lugar para ir una vez cada tanto. Para mí el maremoto
y el risotto se llevaron todos los premios, el postre también valió la pena,
volvería por esos platos.
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miércoles, 3 de junio de 2015
Sushi Club (Canning)
Como
les fui comentando a lo largo de mis publicaciones, el Sushi es algo bastante
nuevo en mi vida, debo reconocer que hasta casi un año, lo consideraba un
indeseable, quizás porque el que había probado anteriormente no era para nada
bueno o tal vez por esa idea de “es pescado crudo, no te tiene que gustar”, por
suerte pude romper todos esos paradigmas y darle otra oportunidad, donde nos
volvimos inseparables. Lamentablemente es un gusto caro y en el que coincido
bastante poco con mi esposo, que si bien lo come y me acompaña, dice que por
esa plata, prefiere comer en el lugar que más le guste y una comida que le
guste realmente. Tal es así que en nuestras últimas vacaciones en Mar del
Plata, yo me compré dos rolls de sushi y él se cruzó a la pizzería y se llevó
una chica de provolone. Pero así es el amor y a pesar de estas pequeñas
diferencias nos complementamos a la perfección, como alguna vez me dijo él,
somos como Bochini y Bertoni.
Volviendo
al Sushi, esta vez como tantas otras, estábamos en Canning (zona Sur de la
Provincia de Buenos Aires), y si bien en los últimos años la zona creció mucho,
todavía no hay tantas alternativas gastronómicas, y dentro de lo que hay de
sushi, el Sushi Club es de mis preferidos, es verdad que el precio es un poco
más elevado que el resto (teniendo en cuenta el descuento de Club La Nación,
sin este ni ninguna de las otras promociones, la diferencia de precio es muy
grande), pero es un gustito que una vez cada tanto me gusta dármelo. En este
caso fue para conmemorar que hacía 7 años que empezábamos a cruzar nuestros
destinos y a caminar juntos en esta vida, 7 años que se me pasaron volando, 7
años donde nos acompañamos y disfrutamos de las buenas y de las malas, en donde
se me siento orgullosa del hombre que tengo al lado, de cómo me cuida y como me
acompaña. Como estaban mi familia, pedimos 7 rolls distintos, algunos venían de
8 piezas y otros de 9, aquí va la descripción de cada uno, donde podrán notar
que ampliamente nuestros preferidos son los de langostinos.
Citrus Roll: relleno de
langostinos rebozados con panko, queso Philadelphia picante y ralladura de
lima, envuelto en tamago, bañado con salsa de mango y crocante de batata. Uno
de mis preferidos, la mezcla de la lima y la salsa de soja, me enamora.
Avocado Roll: relleno de
langostinos en tempura y cereales crocantes con salsa spicy, envuelto en palta
y salseado con mermelada de rocoto..
Buenos Aires Roll: relleno de
salmón, langostinos, palta y queso Philadelphia, con salmón por fuera y salsa
de sésamo.
Spf Roll: relleno de
salmón, palta y queso Philadelphia, con sésamo.
Futurama: relleno de
langostinos rebozados y queso Philadelphia saborizado, rebozado con panko, bañado
con salsa de miel y mostaza. Otro de mis preferidos.
Sweet: relleno de
langostinos en tempura, tamago, palta y queso Philadelphia saborizado con
cilantro, envuelto en salmón y bañado con salsa de mango. Primera vez que los
probamos y me encantaron, se van a convertir en obligatorios para el próximo
pedido.
Ebi Tempura: relleno de
langostinos en tempura y crocante de batata, cubierto de guacamole de palta.
Excelentes todos los rolls frescos y muy sabrosos. Es un gusto caro,
pero vale la pena! Hermoso cumplir años de novios así!
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martes, 12 de mayo de 2015
Canning Grill (Canning) - Cerrado
Cuando me mude a Canning con suerte había dos restaurantes
en la zona, hoy en día si bien no abundan tenés varias posibilidades y
distintos tipos de comidas: pastas, sushi, parrilla y por supuesto mc donalds,
Burger, etc.
Canning Grill es un restaurante americano, está ubicado en
el complejo Plaza Canning que es muy lindo para visitar, más en estos días
otoñales donde todavía no hace tanto frio.
Confieso que si bien de vez en cuando me gusta un Mc Donalds
o un Burguer King, prefiero siempre un plato de comida que una hamburguesa de
ellos pero cada vez que mis sobrinos del interior vienen a casa se desesperan
por ir a estas casas de comidas rápidas. Pero por suerte y gracias al paso del
tiempo, Juan Manuel, el mayor de los tres ya se dio cuenta que los ribs con
barbacoa de Canning Grill son ampliamente superiores a cualquier combo y ahora
en vez de la hamburguesa pide estas costillitas de cerdo espectaculares.
Gracias a Juanma este mediodía volvimos a Canning Grill.
La ambientación es hermosa, tienen muy buen gusto para todo,
el local es muy grande y tiene mesas tanto adentro como afuera, mi preferido
siempre que hay lugar es en los cómodos box de sillones de adentro. La atención
es correcta y la comida en general es muy buena, la especialidad que son las
ribs con barbacoa son realmente excelentes.
Empecemos por la panera con pancitos caseros que traen bien
calentitos que son muy buenos, siempre me pregunto si seremos los únicos que
nos terminamos el pan antes de que llegue la comida, pero cuando el pan que
traen es casero y calentito no puedo evitarlo.
Éramos tres personas y pedimos dos entradas y dos porciones
de ribs para compartir. De entrada pedimos una provoleta con cebollas
caramelizadas y morrones que estaba excelente y una papa al plomo con panceta,
queso crema y verdeo que estaba muy bien. Las ribs excelentes como siempre, se
pueden cortar con el tenedor de lo bien hechas que están, la sacan en un punto
de cocción excelente y con una salsa barbacoa que les queda espectacular. Un
placer al paladar. Las ribs vienen acompañadas de unas papas fritas Mc Cain que
a mi gusto son pasables, jamás se
podrían comparar con unas papas fritas caseras y una ensalada coleslaw. No
tomamos vino, si tomamos 5 gaseosas y gastamos aproximadamente $250 por persona
con propina incluida (en Abril 2015).
Para tener en cuenta los días de semana al mediodía tiene
menú ejecutivo y los fines de semana al mediodía tiene la opción de brunch.
Un lugar para visitar en un paseo a Canning.
Ruta 52 Km 1,2 – Local 116 – Canning – Ezeiza
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